Bien podríamos definir Aldeia das Broas como una «aldea fantasma» a las puertas de la capital del país, pero no deja de ser un fascinante remanso de autenticidad que potencialmente podría tener mucho que ofrecer en términos de turismo de naturaleza, con senderos secretos y lugares para vivir experiencias únicas.
Enclavada entre los municipios de Mafra y Sintra, a unos 40 kilómetros de Lisboa, la Aldeia das Broas se encuentra entre valles y arroyos. Sus límites están marcados por muros de piedra, que han dejado atrás otros recuerdos de cultivos agrícolas, en un entorno que sigue siendo testigo de la vida rural que allí se desarrollaba en la década de 1980, con casas de piedra, molinos y espacios rústicos para vivir.

¿Proyecto turístico para el futuro?
En principio no, aunque en 2020, tras 40 años abandonado, se «imaginaron» algunas ideas para convertir este «pueblo fantasma» en una zona turística, obras que estarían embargadas por el Ayuntamiento de Sintra ya que la empresa Twink Pro nunca siguió adelante por una supuesta falta de licencias de obras.
Con pocas posibilidades de mejorar las condiciones de vida en este lugar, ya que no cuenta con infraestructuras de electricidad ni de agua corriente, ni siquiera de saneamiento básico, la Aldeia das Broas sólo es visitada actualmente por excursionistas, que encuentran en ella una invitación al descubrimiento y a la contemplación.

Caminar por Aldeia de Broas permite abstraerse de las distracciones digitales de la vida cotidiana, con arroyos, bosques de robles, molinos de viento y senderos rurales que dibujan una ruta única entre ruinas y belleza natural.
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