Escondida a la entrada de los aparcamientos de Taguspark, la nueva intervención artística combina la pasión por el deporte de alta competición con la exigencia corporativa, transformando la rutina de quienes llegan al trabajo.
La última vez que visitamos Taguspark fue para ver estos baños artísticos; y esta segunda visita también destaca el aspecto artístico, solo que esta vez en un mural de 20 metros pintado.
Un mural que quiere ser inspirador

Lejos de las galerías tradicionales y las pantallas corporativas, es en la zona de acceso a los aparcamientos de Taguspark donde se alza un nuevo mural de 20 metros, concebido para romper con la monotonía e inspirar a los empleados desde los primeros minutos del día.
Según DASSILVA, el artista afincado en Lisboa, esta obra nace de un paralelismo provocador: ¿qué une el exigente mundo empresarial con el deporte de alta competición? La respuesta toma forma a lo largo de la pared, traduciendo visualmente valores que son vitales en ambos universos: concentración, disciplina, constancia y pasión.
¿Cómo empezó todo?
El autor nos reveló además que el concepto de esta obra tiene un origen personal: el punto de partida fue el interés compartido por el ciclismo entre el artista y el director general de Taguspark, el profesor Eduardo Batista Correia, por lo que lo que comenzó como una referencia a este deporte se expandió rápidamente para integrar otras disciplinas deportivas, creando un reflejo de la identidad colectiva y cultural portuguesa.
El resultado es una composición que se aleja de lo estático. Al estar pintado en una zona de paso, donde los vehículos y los peatones circulan en diferentes direcciones, este mural se diseñó para ofrecer múltiples formas de interpretación.
Una narrativa en constante movimiento

Para garantizar que la pared de 20 metros cobrara vida, la intervención se construyó a partir de una lógica de recomposición visual. Es decir, la mezcla de elementos figurativos, grafismos y recortes genera una narrativa abierta, dotando a la obra de un dinamismo que acompaña al ritmo de quienes entran y salen del parque empresarial.
Más que una simple elección estética para decorar un espacio funcional, la obra cobra fuerza precisamente por el contexto en el que se inserta. Al ser el primer contacto de cientos de empleados al llegar al lugar de trabajo, la intervención funciona como un «despertador» mental. El impacto inmediato de los colores y las formas remite, de forma casi instintiva, a la necesidad de mantener la concentración y la motivación a lo largo del día.
Información útil:
Lugar: Edificio Núcleo Central del Taguspark 100 (Porto Salvo)
Fecha: todos los días
Entradas: gratis
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