El trágico y terrible accidente del Elevador da Gl ória permanecerá para siempre en la memoria de todos los lisboetas y turistas que pasaron por allí el 3 de septiembre de 2025.
Uno de los ascensores más icónicos y emblemáticos de Lisboa sufrió una de las mayores catástrofes de la historia de la ciudad, y no es la primera vez que ocurre, ya que el primer accidente tuvo lugar el 7 de mayo de 2018, cuando uno de los vagones descarriló, aunque sin heridos.

De la «gloria» a la tragedia
El Elevador da Glória fue inaugurado el 24 de octubre de 1885 por el ingeniero Raoul Mesnier de Ponsard, discípulo de Gustave Eiffel , que también diseñó el hermoso Elevador de Santa Justa, en el centro de Lisboa.
Rápidamente se convirtió en un símbolo de la innovación técnica y urbana de Lisboa, ya que fue diseñado para resolver los problemas de accesibilidad de la ciudad, especialmente debido a sus empinadas colinas, y facilitó la conexión entre la Praça dos Restauradores y el Bairro Alto.
También clasificado como Monumento Nacional, el Elevador da Glória ha experimentado evoluciones tecnológicas, pasando del contrapeso de agua y la tracción de vapor a la eléctrica, e incluso ha acogido eventos emblemáticos como la marcha ciclista «Subida à Glória».
A lo largo de varias décadas, se ha convertido en una reliquia viva y un punto de encuentro de la vida urbana de Lisboa, y es muy apreciado -y utilizado- por los turistas que visitan nuestra ciudad.

Su importancia para el turismo local
De ahí su importancia para el turismo en Lisboa, ya que recibe alrededor de tres millones de pasajeros cada año y es una atracción imprescindible en la capital, ofreciendo una experiencia pintoresca en un corto trayecto de 265 metros con una pendiente del 17%.
Tras un viaje en el Elevador da Glória, los pasajeros llegan a uno de los miradores más característicos de Lisboa , el Miradouro de São Pedro de Alcântara.

El trágico accidente
El accidente del ascensor Glória tiene pocos precedentes, tanto en Lisboa como en otras localidades que utilizan el mismo tipo de ingeniería que el equipamiento lisboeta.
El caso se ha puesto en manos de las autoridades competentes, y se sospecha que el descarrilamiento se produjo por la rotura del cable, y que la cabina que descendía perdió toda capacidad de frenado y se estrelló contra un edificio situado junto a la curva de la arteria, que también es utilizada por los transeúntes.
Hasta el momento, de las 38 personas implicadas en el accidente, hay 17 muertos y más de 20 heridos, uno de los cuales se encuentra en cuidados intensivos.