Con el Día de Todos los Santos a la vuelta de la esquina, los cementerios vuelven a llenarse. Pero hay uno en Lisboa que, durante todo el año, también recibe a quienes van solo a dar un paseo: el Cementerio de los Prazeres, al final de la línea del tranvía 28. Nació de una epidemia, acogió a dos de los nombres más importantes de la cultura portuguesa y hoy en día Turismo de Lisboa lo presenta como «el único museo al aire libre de Lisboa».
Un cementerio nacido del cólera
En 1833, con la ciudad en plena epidemia de cólera, Lisboa necesitaba un nuevo lugar para enterrar a los fallecidos. Así nació este cementerio, en la zona de Estrela, que hoy ocupa unas 12 hectáreas.
Fernando Pessoa fue enterrado aquí el 2 de diciembre de 1935, dos días después de fallecer. Permaneció en Prazeres durante medio siglo: no fue hasta 1985, cuando se cumplieron 50 años de su muerte, que sus restos mortales fueron trasladados al Monasterio de los Jerónimos, según la Casa Fernando Pessoa.

También Amália Rodrigues, que murió el 6 de octubre de 1999, estuvo enterrada en Prazeres hasta que la trasladaron al Panteón Nacional, el 8 de julio de 2001. Lo mismo le pasó al escritor Aquilino Ribeiro. Entre los muchos que siguen allí están Mário Cesariny, Vasco Santana y Raul Solnado.
La tumba privada más grande de Europa
Entre las hileras de tumbas, hay una que destaca por su tamaño: la de los duques de Palmela, construida a mediados del siglo XIX y considerada el mausoleo privado más grande de Europa. Además de los duques, allí están enterrados familiares, amigos e incluso el servicio de la casa, según cuenta Turismo de Lisboa.
Un museo al aire libre
Durante generaciones, las grandes familias de Lisboa quisieron panteones a la altura de su nombre y llamaron a artistas para que los diseñaran y esculpieran, y por eso el paseo parece una galería. El paisaje está marcado por los cipreses: según Turismo de Lisboa, es «el conjunto de cipreses más grande y antiguo de la Península Ibérica».
En la capilla, un pequeño espacio museístico alberga crucifijos, cerámicas y otras piezas que se usaban en los funerales de antaño. Allí también se encuentra, para sorpresa de muchos, una antigua sala de autopsias. Puedes visitarlo por tu cuenta o con guía. El Ayuntamiento de Lisboa organiza visitas guiadas gratuitas, previa inscripción.
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