Portugal quedó eliminado en octavos de final del Mundial de 2026, tras caer por 1-0 ante España, con un gol de Mikel Merino ya en el tiempo de descuento (90+1), en Arlington, Texas. Más allá del resultado de un partido, esta eliminación marca el final de un ciclo: muy probablemente sea el último Mundial de Cristiano Ronaldo, y el seleccionador Roberto Martínez anunció que dejaba el cargo justo después del pitido final.
El partido que acabó con el sueño

El «duelo ibérico» que marcó esta eliminación fue el 42.º encuentro oficial entre Portugal y España, con un historial hasta entonces favorable a los españoles (17 victorias, 17 empates y 6 derrotas). Portugal tuvo pocas oportunidades, destacando solo un disparo de Nuno Mendes al poste, pero acabó jugando sin el lateral del PSG en la segunda parte, después de que este se retirara lesionado. España, que dominó más en la segunda parte, sentenció el partido ya en el tiempo de descuento, aunque Diogo Costa se lució y mantuvo a Portugal en el partido hasta el gol de Merino.
El camino hasta los octavos
Portugal terminó la fase de grupos (Grupo K) en segunda posición, con una trayectoria irregular: empate 1-1 con la República Democrática del Congo, goleada por 5-0 a Uzbekistán y otro empate, 0-0, con Colombia. En los octavos de final, la selección eliminó a Croacia por 2-1, antes de enfrentarse a España, que ahora pasa a cuartos de final, donde se medirá al ganador del partido entre Estados Unidos y Bélgica.
El fin de una era: Ronaldo y Martínez

A sus 41 años, Cristiano Ronaldo pone fin a su participación en los Mundiales sin el único gran trofeo que se le ha escapado en una carrera repleta de títulos. Las imágenes del capitán portugués llorando al final del partido se han convertido en uno de los símbolos de esta eliminación. Llega a Estados Unidos como uno de los jugadores más laureados de la historia y se va sin el título que perseguía y que le faltaba.
Roberto Martínez anunció ese mismo día que dejaba el banquillo de la selección. El presidente de la Federación Portuguesa de Fútbol, Pedro Proença, reconoció públicamente que el resultado no estuvo a la altura de lo esperado, teniendo en cuenta las ambiciones con las que el equipo había llegado al torneo.
Cómo vivió (y sintió) Lisboa la eliminación

A lo largo del Mundial de 2026, la Lisboa Football Arena, instalada en el Terreiro do Paço —una colaboración entre el Ayuntamiento de Lisboa y la Federación Portuguesa de Fútbol, integrada en la iniciativa «Pintar Portugal»—, fue el principal punto de encuentro de la ciudad para ver los partidos de Portugal, con una pantalla gigante y entrada gratuita junto al río. La plaza se llenó en todos los partidos de la fase de grupos, con miles de aficionados cantando el himno y clásicos portugueses antes y durante los encuentros. Otros lugares como la Fábrica Braço de Prata, la Musa de Marvila y el Goalfest, en el Parque do Vale do Silêncio (Olivais), completaron la oferta de pantallas gigantes en la ciudad durante todo el torneo.
En el partido contra España, el Terreiro do Paço volvió a llenarse de banderas y bufandas, pero el momento del gol de Merino, ya en el tiempo de descuento, fue recibido con silencio y decepción entre los miles de aficionados que seguían allí el partido. Así fue como, entre la euforia de la fase de grupos y el silencio repentino del lunes por la noche, Lisboa vivió el final de esta campaña de la selección.
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