Inaugurado en 1954, el mítico Estadio da Luz alcanzó cifras de asistencia impensables en el fútbol moderno, sobre todo en un clásico histórico que puso a prueba los límites de sus gradas.
Quizá hoy en día no se pueda organizar un evento de esa magnitud. Por muy tecnológicos que sean los recintos modernos, no hay ningún estadio en Portugal que se acerque siquiera a la escala humana que tenía el antiguo Estadio da Luz.
¿Cómo era el Estadio da Luz antes de la Eurocopa 2004?

Antes de la inauguración del nuevo estadio, que fue escenario de varios partidos, incluida la final de la Eurocopa 2004, el Sport Lisboa e Benfica jugaba en un gigante de hormigón que, en su apogeo, se impuso como uno de los mayores recintos deportivos del mundo.
La historia de este coloso empezó a escribirse en 1954. Con el paso de las décadas y las sucesivas exigencias de una afición cada vez más numerosa, el estadio sufrió varias ampliaciones.
La transformación más emblemática culminó con el cierre del «Tercer Anillo», lo que elevó el aforo oficial a la impresionante cifra de 120 000 localidades.

Sin embargo, el verdadero límite de la estructura no se limitaba a las cifras oficiales. El caso más extremo de aforo se produjo el 4 de enero de 1987, en un derbi candente contra el FC Porto.
La afluencia fue tal que los registros y crónicas de la época apuntan a una asistencia abrumadora de aproximadamente 135 000 personas. Era un mar de gente ininterrumpido, un marco humano que hoy se vería inmediatamente frenado por las estrictas normas de seguridad de la UEFA.

Este fue el mayor récord de asistencia en un estadio portugués y le corresponde al antiguo Estadio da Luz.
Ese día, unos 135 000 espectadores presenciaron la victoria del Benfica por 3-1 sobre el FC Porto, con un hat-trick de Rui Águas. Fernando Gomes marcó el gol de los Dragones.
El fin de la vieja «Catedral»
El ciclo de este histórico anfiteatro llegó a su fin tras 49 años. En 2003, el estadio se cerró y se fue demoliendo poco a poco para dar paso al actual Luz, una infraestructura bastante más pequeña, diseñada según los estándares de comodidad y seguridad del siglo XXI.
Aunque la antigua «Catedral» ya solo existe en fotos y vídeos de archivo, su legado sigue intacto. Si viviste la experiencia de compartir el mismo recinto con otras 135 000 almas un domingo por la tarde, ese recuerdo sigue siendo uno de los capítulos más surrealistas y fascinantes de la historia del fútbol portugués.
Ampliación del nuevo estadio… y el Benfica District

Es cierto que todavía no ha pasado del papel, pero no estará muy lejos de hacerse realidad, ya que las exigencias del fútbol moderno así lo obligan.
La idea es que el estadio actual donde juega el primer equipo del Sport Lisboa e Benfica pase de los 68 000 actuales a la meta final de 80 000 asientos, tal y como se define en el proyecto Benfica District.

El plan urbanístico y deportivo, con un coste aproximado de 220 millones de euros, tiene como objetivo convertir los alrededores del Estadio da Luz en un centro internacional de deporte, cultura y entretenimiento para 2030.
Impulsado por el presidente del club, Rui Costa, el proyecto pretende modernizar las instalaciones del Benfica antes de las grandes competiciones internacionales de fútbol previstas en Portugal, como el Mundial de 2030.
A grandes rasgos, el nuevo complejo incluirá un recinto multiusos con capacidad para 10 000 personas (preparado para conciertos y eSports), dos nuevos pabellones de alta tecnología, una piscina comunitaria de 25 metros, un campo al aire libre y una pista de atletismo en la azotea.
Fuera, la zona de ocio se convertirá en un centro cosmopolita abierto los 365 días del año, con hoteles, residencias, tiendas, restaurantes, un teatro innovador y una plaza monumental de encuentro para los aficionados, en la que destacará la estatua de Eusébio.
Por su parte, el Estadio da Luz se ampliará progresivamente hasta alcanzar las 80 000 localidades, y contará además con una nueva fachada dinámica de LED y soluciones sostenibles, como paneles fotovoltaicos y tejados verdes.

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