Si eres de los que siempre dejan los mejores planes para el último momento, esta es tu señal de alerta: la AirOtic Soirée se prepara para «despedirse» de las noches lisboetas, en el Espaço Laboratório, en la Avenida Infante Dom Henrique. Tras haber conquistado grandes ciudades estadounidenses como Chicago, Los Ángeles y Nueva York, este evento sensual e íntimo cerrará sus puertas el próximo 1 de agosto. ¿Y lo mejor de todo? En esta recta final, la organización ha decidido lanzar una campaña especial con un 15 % de descuento.
Los planes de fin de semana en Lisboa suelen seguir casi siempre la misma fórmula: una cena en un restaurante muy concurrido, seguida de una copa en un bar animado. Sin embargo, este formato, pensado para quienes buscan romper con lo habitual, es mucho más que un simple espectáculo: es una muestra de sensualidad y arte circense que no deja indiferente a nadie. Y, si aún no has ido, esta es, literalmente, tu última oportunidad para disfrutar de un cabaret inmersivo que fusiona el burlesque con la gimnasia de alta competición, todo ello en un ambiente deliberadamente misterioso y seductor.
Acrobacias aéreas a pocos metros de distancia
Si la palabra «circo» te hace pensar en carpas gigantes y payasos, olvídate ya de esa imagen. Creado por Stephane Haffner (de la prestigiosa compañía de espectáculos Les Farfadais) y por el excampeón de gimnasia estadounidense Kyle Kier, AirOtic apuesta por un talento físico que desafía la gravedad.
Los artistas realizan acrobacias aéreas complejas a pocos metros de los espectadores. La fuerza y la extrema flexibilidad del elenco se combinan con coreografías atrevidas, dando lugar a una narrativa visual marcada por la pasión y el erotismo.
El aforo reducido del local garantiza que cada espectador sienta la tensión del escenario, hasta tal punto que es habitual que haya momentos de silencio absoluto en la sala, solo interrumpidos por los aplausos ante las impresionantes acrobacias.

Pero la experiencia empieza mucho antes de que los acróbatas suban al escenario: la inmersión está pensada desde el primer minuto, con una bienvenida que incluye una selección de cócteles para abrir el apetito antes de que las luces se atenúen.
Sin embargo, la gran diferencia con respecto a los espectáculos más tradicionales está en el final: si en la mayoría de los escenarios los artistas desaparecen al caer el telón, aquí la dinámica se invierte, porque cuando termina la actuación, se invita al público a alargar la noche y pasar un rato con el elenco.
Esta after-party exclusiva convierte el formato en una alternativa genial para grupos de amigos o parejas que busquen un plan totalmente fuera de lo común.
