En la calle de la Barroca, en el Bairro Alto, hay un local de fado con casi 80 años de historia y una conexión directa con Carlos do Carmo. El Faia lo abrieron en 1947 la madre del cantante de fado, Lucília do Carmo, y su padre, Alfredo de Almeida, y fue allí donde Carlos do Carmo trabajó durante casi dos décadas, al mismo tiempo que empezaba a cantar, según el Museo del Fado.
De la «Adega da Lucília» al Faia
Cuando abrió, el local llevaba el nombre de la fadista que lo fundó: se llamaba «Adega da Lucília». Lucília do Carmo, nacida en Portalegre en 1919, cantaba allí todos los días. Solo más tarde el local pasó a llamarse como se conoce hoy: Faia.
Por el escenario pasaron nombres como Alfredo Marceneiro, Carlos Ramos, Berta Cardoso y Tristão da Silva, según recuerda la Guía del Fado del Museo del Fado.
El gerente que se convirtió en fadista
Carlos do Carmo nació en Lisboa el 21 de diciembre de 1939. Siendo aún joven, se marchó a Suiza, por sugerencia de sus padres, y allí estudió idiomas y gestión hotelera. Tras la muerte de su padre, en 1962, pasó a encargarse de la gestión del Faia, al mismo tiempo que desarrollaba su carrera como cantante, y así fue hasta finales de 1979.
Grabó por primera vez en 1963 y, en 1976, representó a Portugal en el Festival de Eurovisión. En 1980, decidió vender el local, según la web de Faia. A esto le siguió una carrera que le valió, en 2014, un Grammy Latino a toda una vida. Falleció el 1 de enero de 2021.
El Faia siguió abierto. Desde mediados de los años 90, lo lleva la familia Ramos y sigue ofreciendo fado en directo por las noches, con fadistas como António Rocha y Lenita Gentil.
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