En lo alto de una colina que domina Leiria y el río Lis, se alza un castillo que ha visto pasar a reyes, reinas, batallas y, más recientemente, una de las tormentas más destructivas de los últimos años. Tras meses cerrado al público por los daños causados por la tormenta Kristin, el castillo de Leiria ha vuelto a abrir sus puertas, con un coste de restauración de más de 10 millones de euros.
Una fortaleza construida para vigilar la frontera

El castillo de Leiria fue construido por orden de D. Afonso Henriques en 1135, en lo alto de un promontorio rocoso entre Coimbra y Santarém, con el objetivo de defender la frontera sur del reino frente a los ataques musulmanes. El control del castillo no fue nada tranquilo: lo conquistaron los cristianos, lo recuperaron los moros cinco años después y volvió a manos cristianas en 1142. Tras otro ataque, fue D. Sancho I quien ordenó reconstruirlo en 1190.
El castillo de los reyes y las leyendas
Ningún monarca habrá querido tanto a Leiria como D. Dinis, que residió allí durante largas temporadas junto a su esposa, la reina Santa Isabel. En julio de 1300, le regaló la villa y el castillo, elegidos para criar al heredero al trono, el futuro don Afonso IV. Se atribuye a doña Dinis la transformación del castillo en palacio, la reconstrucción de la iglesia de Nuestra Señora de la Pena y el inicio de la construcción de la imponente torre del homenaje, en mayo de 1324, pocos meses antes de morir.
A esta pareja real se le atribuye también una de las leyendas más conocidas de Portugal: el Milagro de las Rosas. Cuenta la historia que, una mañana de invierno, la reina salió del castillo para repartir pan entre los más pobres. El rey la pilló por sorpresa y le preguntó qué escondía en el regazo, a lo que ella respondió: «¡Son rosas, señor!». Desconfiado, D. Dinis le pidió que abriera el regazo. Y allí estaban, de verdad, rosas, en pleno invierno. Más tarde, ya en el siglo XV, D. João I mandaría construir los Paços Novos, donde celebraría la boda de su hijo en 1401.
Siglos de ruina hasta su restauración en el siglo XX
Con el país en paz, el castillo fue perdiendo importancia militar y cayó poco a poco en el abandono. El terremoto de 1755 y las invasiones napoleónicas, a principios del siglo XIX, lo dejaron prácticamente en ruinas. La restauración no llegaría hasta el siglo XX, gracias al trabajo de la Liga de Amigos del Castillo y del arquitecto suizo Ernesto Korrodi. Desde 1910, el castillo está catalogado como Monumento Nacional.
La tormenta que volvió a poner a prueba el castillo

En la madrugada del 28 de enero de 2026, la tormenta Kristin azotó Portugal continental y dejó un rastro de destrucción; Leiria fue uno de los municipios más afectados. El viento derribó decenas de árboles dentro del castillo, 30 de ellos de gran tamaño y con unos 80 años de antigüedad, y causó graves daños en la muralla de la torre del homenaje, que llegó a correr peligro de derrumbe. La Casa del Guarda, fundamental para recibir a los visitantes, también se vio afectada por la caída de un árbol de gran tamaño.
El castillo cerró al público y las pérdidas acabaron superando los 10 millones de euros. Las obras de restauración abarcaron la Casa del Guarda, la Iglesia de la Pena, la Cisterna y los Paços Novos (una de las zonas más expuestas al viento), con una primera fase de unos 45 días y un coste cercano a los 100 mil euros.
Reabierto a tiempo para el Día del Municipio
Cuatro meses después de la tormenta, el Castillo de Leiria volvió a abrir sus puertas el 22 de mayo, fecha en la que se celebra el Día del Municipio. No es un monumento cualquiera para la ciudad: fue el lugar más visitado del municipio en 2025, con 121 371 entradas. Aún queda trabajo por delante. Está previsto que, para finales de año, se restaure la muralla del Alambor del Último Reduto y se renueve el paisajismo de las zonas verdes, pero el castillo, que ya ha sobrevivido a moros, terremotos, invasiones y tormentas, vuelve a tener las puertas abiertas.
Información útil
Dónde: Castillo de Leiria, Leiria
Horario de verano (de abril a septiembre): de 9:30 a 18:30 (última entrada a las 17:30)
Horario de invierno (de octubre a marzo): de 9:30 a 17:30 (última entrada a las 16:30)
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