Después de 12 años con el mismo novio, João rompe y, unas semanas después, se enamora de una mujer. João no sabe qué dice eso de él, pero la gente que le rodea quiere una respuesta.
A partir de ahí, se cuestiona su propia sexualidad y lo que de verdad le gusta, lo que le sitúa en la encrucijada entre preferir que le quieran y le acepten tal y como es, o preferir el sexo en sí mismo.
Una elección por cansancio

El conflicto llega a su punto álgido en una cena explosiva en la que todos se reúnen y discuten. Bajo el peso de las manipulaciones y las presiones, João se ve obligado a elegir no solo con quién quiere estar, sino también la etiqueta sexual que tendrá que asumir.
Nadie le pregunta qué quiere: todos le dicen lo que debería querer. Su novio, su nueva novia y, en cierto momento, hasta el padre de su novio le exigen que elija un «bando», no solo por amor, sino porque su indecisión y su fluidez los desestabilizan y amenazan sus propias identidades.
Cuando João por fin se decide, no parece un descubrimiento. Parece cansancio. Cede para que acabe la discusión, y eso es lo que hace que el final resulte incómodo: una obra sobre la libertad sexual termina con alguien aceptando una etiqueta solo para tener paz.
Ovación de pie

Ricardo Neves-Neves pone en escena un texto intenso y lo salpica con momentos de humor que, de vez en cuando (y no de forma muy constante), rompen la tensión del tema. En este registro cómico, todos los actores (Adriano Luz, Cristóvão Campos, Gabriela Barros y Romeu Costa) destacan, unos más, otros menos.
Un gran aplauso para Cristóvão Campos, que interpreta a João, aquí entre dos amores y con la cabeza constantemente «en agua». Al final de la obra, se nota claramente su agotamiento físico y emocional, lo que revela una entrega extrema al papel que le han asignado. El dolor de su personaje llega al público con tanta fuerza que incluso llegamos a sentir lástima por él y no nos apetece en absoluto estar en su piel, ante decisiones tan difíciles.
En resumen, todo el reparto es excelente, pero es en la confusión interior de João donde la obra cobra vida.
Escenografía, luz y sonido

La escenografía es minimalista: media docena de cortinas de listones de madera que suben y bajan según cambian los ambientes.
En la banda sonora, unos golpes sordos anuncian cada cambio de escena, mientras que las luces, cálidas y envolventes, encajan a la perfección con la historia que se cuenta, sin distraer nuestra atención de los cuatro actores en el escenario.
Último acto

El texto nos pareció actual y pertinente, aunque pocos casos de este tipo sean de dominio público, ya que se trata de una situación íntima que solo concierne a quien la vive. Aun así, el dilema se resume en algo muy común: mostrar cómo «obligamos» a la gente a elegir un bando, en lugar de aceptarlos tal y como son.
Con casi dos horas de intensa actuación, ni siquiera nos dimos cuenta de cómo pasaba el tiempo, por lo que nos pareció la duración ideal para contar esta historia, aunque el final no trajera un epílogo claro, lo cual encaja con la indecisión constante de João, dejando que cada espectador elija libremente cómo será la vida de João después de esa cena.
Al caer el telón
«COCK» trata un tema con el que pocos tendrán que lidiar, pero que toca las indecisiones de la vida de todos.
Cuando el corazón está dividido, elegimos entre una vida más cómoda y feliz o quedarnos con quien realmente amamos, aunque eso no siempre nos traiga felicidad.
Salí del teatro sin una respuesta para João, y quizá ese sea el mejor homenaje a la obra.
Ficha técnica:
Texto, dirección y escenografía: Mike Bartlett, Ricardo Neves-Neves y Fernando Ribeiro
Reparto: Cristóvão Campos, Gabriela Barros, Romeu Costa y Adriano Luz
Producción: Força de Produção
Teatro: Teatro Maria Matos (Avenida Frei Miguel Contreiras, 52)
Horarios: lunes y martes a las 21:00 h (hasta el 22 de diciembre)
Precio: 21 €-23 €, en la web
Clasificación por edades: M/16
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